martes, 6 de mayo de 2014

Jugando el Aire!!!!


En esencia, las microondas generadas en el horno (y que se quedan contenidas en él) provocan que las moléculas de agua empiecen a vibrar, con lo que aumenta la temperatura. No olvidemos que lo que medimos con nuestros termómetros no es otra cosa que el reflejo visible de la agitación térmica del mundo subatómico: cuanto más caliente esté un material, mayor será la vibración a la que están sometidos sus átomos.
Pues bien, lo que sucede en el experimento es que el jabón contiene pequeñas burbujas de aire atrapadas en su interior, donde también hay vapor de agua. El vapor de agua se calienta, lo que provoca que se expanda y aumente la presión sobre la pared de la burbuja. Además, como el jabón se reblandece debido al aumento de temperatura es más fácil que se deforme de la manera que hemos visto. En definitiva, lo que tenemos aquí es un ejemplo de cambio físico, en el que no interviene ninguna reacción química.
Todos sabemos que la flotación de un cuerpo en un fluido depende de la densidad relativa entre ambos. Si el objeto es más denso que el fluido, éste se hundirá. Si no, flotará. La densidad de una pasa es mayor que la del agua, y por lo tanto uno espera que se hunda. Sin embargo, al hacer la prueba en un recipiente con gaseosa o cualquier bebida carbónica observamos el resultado de este experimento.

¿Qué sucede? La gaseosa no es más que agua a la que se le ha añadido dióxido de carbono a alta presión (además de otros componentes para darle ese sabor característico) que hace que se disuelva en el agua. Es precisamente ése gas el que forma diminutas burbujas en la superficie de la pasa, que acaban funcionando como flotadores. Cuando la burbuja llega a la superficie, estalla y la pasa vuelve a hundirse.


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